About Thinkbig
Sobre Thinkbig
Hace unos meses estuve desarrollando un proyecto con Diego @soroa (Cuantics Creatives) del que aún no tenemos un resultado, pero la fase especulativa fue realmente fructífera. Una de las ideas más interesantes fue la casa usb.
Partimos de un escenario posible en el que la propiedad sobre los objetos físicos se diluía y en su lugar lo que poseíamos era un servicio. Esto viene de observar lo que está ocurriendo en las industrias discográficas y editoriales. Estamos asistiendo a un trasvase de información desde soportes físicos a virtuales, que desemboca inevitablemente en la desaparición del objeto. Esto es muy sencillo en el caso de los discos o los libros ya que la información que contienen es digital (música), o fácilmente digitalizable (texto). Ya hemos sido testigos de que cuando esta información pasa a ser digitalizada e introducida en la red, la manera de ser gestionada, vendida, compartida…cambia radicalmente. Empezamos a entender la venta de información como un servicio en lugar de como un objeto, por ejemplo Spotify con la música.
¿Puede darse un proceso similar en la vivienda?
Para que esto ocurra debe darse la siguiente condición: la mayoría de los elementos que configuran una vivienda deben ser susceptibles de ser digitalizados para que pasen a formar parte de La Red. Y puedan volver a materializarse de algún modo.
Dejando esta condición en el aire hay un ejemplo interesante de una empresa de alquiler de coches con su propia aplicación para iphone, Zipcar. El servicio que ofrecen no es un alquiler estándar sino una cuota mensual que te permite directamente coger el coche libre más cercano. A través de la aplicación puedes localizar el coche, abrirlo y ponerlo en marcha, llevándotelo directamente. No posees un coche sino un servicio.
Con una vivienda se podría desarrollar un sistema parecido e incluso dar un paso más para que esa vivienda que alquilas sea tu casa y no un hotel aséptico sin las comodidades de un hogar. En un futuro podríamos tener los elementos más importantes de nuestra vivienda digitalizados y guardados en un usb. Mediante el GPS buscaríamos un lugar disponible que nos interesara (aún quedaría algo tangible, una especie de infraestructura donde insertar el usb, que nos abastecería de todo lo estrictamente físico y necesario), insertaríamos la memoria y en cuestión de segundos sería nuestra casa.
Ya es posible digitalizar la mayoría de esos elementos, pero ¿Cómo volver a materializarlos?
+ Cuadros, colores, fotos, iluminación, vistas – Realidad aumentada.
+ Lamparas, sillas, mesas, sofás, tabiques – impresora 3D – Hyperhabitat de Vicente Guallart
+ Instalaciones, estructura, cubierta, fachada – impresora 3D en hormigon.
Casualidad, ayer leí un articulo en wired que explica lo positivo de que los estadounidenses estén dejando de tener vivendas en propiedad: Abandon ownership! Join the rentership society:
“In the American mind, renters are regarded as an unsavory lot, willful dissidents from the American dream. They do things like put cars up on cinder blocks in their front yard or, worse, live in your basement. The vision of an Ownership Society was about more than just houses, but the promotion of homeownership was, for a time at least, its most successful element. You know the story by now: The rate of homeownership climbed to almost 70 percent, sellers walked out of closings trundling wheelbarrows full of cash, and the phrase “granite countertops” seemed to hold as much promise as “plastics” did in The Graduate. Then it all fell apart. We woke up in a Rentership Society, and it’s starting to look permanent. And you know what? Thank goodness…”
audi es un buen coche?